Ver al bebé dar sus primeros pasos nos llena de orgullo, por ser uno de los momentos más memorables en su desarrollo y porque hace notorio los progresos tan evidentes que el pequeño va dando. Es un recorrido que se podría decir que es por etapas, paso a paso, hasta ver a un pequeño curioso adquirir independencia.
Ellos nos muestran su instinto, su inteligencia y lo maravilloso que es verlos crecer cada vez que observa y mide atentamente el espacio que lo rodea para familiarizarse con todo y a la vez fortalecer y tonificar su cuerpo para poder empezar a andar.
El bebé empezará a dar sus primeros pasos alrededor del primer año de vida, luego de pasar por varias fases como: darse la vuelta, sentarse, gatear y pararse; para adquirir coordinación y adquirir la musculatura necesaria. Luego, la meta es que se suelten para dar sus primeros pasos ellos solos, lo que va a depender de la confianza que tenga el niño una vez que ya se mantenga de pie.
Hacia los 13 meses la mayoría de los bebés comienzan a caminar solos, aunque esto depende del ritmo del bebé por lo que no es de sorprender que otros se demoren un poco más sin tener nada de qué preocuparse. Los primeros pasos serán inseguros, torpes, con las piernas bastante abiertas y si no se sabe poner de cuclillas se dejará caer o se sentará para frenarse después de dos o tres pasos. Luego de varios días el bebé se sentirá más seguro y podrá dar pasos con más firmeza, soltura y coordinación. A partir de allí, el niño comenzará a mejorar y perfeccionar su movilidad.
Te ofrecemos algunos tips para que lo apoyes en esta etapa:
Ayúdalo a darse cuenta de cómo volver a sentarse luego de levantarse. Si se queda inmóvil y llora indícale cómo debe flexionar sus rodillas para sentarse de nuevo. Para alentarlo a caminar colócate delante de él frente a él, de rodillas o parada, y sostener sus manos con las tuyas tratando que vaya hacia ti.
Puedes ayudarlo a mantener su equilibrio si lo dejas parado, con los pies descalzos y apoyados en el suelo, te colocas por detrás de él y suavemente lo empujas con tus manos de izquierda a derecha y viceversa; o hacia adelante.
Asegúrate siempre de que el lugar en donde camine sea seguro y libre de obstáculos para facilitar su marcha, y sobretodo, nunca dejes de vigilarlo.





