Crecimientos del bebé - Mundo Bebé

Comúnmente solemos escuchar a los padres que con sus bebés “el tiempo pasó muy rápido” y es que cuando se es primerizo y hay tantas cosas que aprender y cambios a los que adaptarse, no concientizamos el pasar de los días y al darnos cuenta ya el bebé, ese pequeño indefenso y frágil es un niño pequeño, independiente, con una personalidad definida. ¿Cómo reconocer cuando ya nuestro niño deja de ser un bebé?

Es un proceso que empieza al año de vida y tiene que ver con las etapas y aprendizajes que va pasando el niño, con las cuales adquiere más autonomía. La primera, cuando comienza a caminar. El tener mayor movilidad e ir evolucionando desde el gateo, a pararse sujetado de algún soporte y luego soltarse para andar solo marca un hito importante en su desarrollo personal.

Cambios en la alimentación del bebé

Otro de los temas centrales es la comida. Hasta los seis meses de edad, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva y, luego, seguir dándole el pecho junto con la introducción de alimentos sólidos, al menos hasta el año. A partir de entonces, puede comer, con muy pocas excepciones, lo mismo que una persona adulta. Este sería otro de los rasgos del paso de bebé a niño.

Aparición del habla

Cuando cumple un año, el bebé también comienza a pronunciar sus primeras palabras para acercarse y referirse al mundo que le rodea. Mama y Papá son sus primeras palabras y dan muestra de sus afectos y de la comprensión del exterior y de las situaciones. La pronunciación es poco clara pero va más allá de los balbuceos.

Abandono del pañal

Otro aprendizaje clave es el abandono del pañal, que se da entre los dos y los tres años de edad. Esta transición constituye un paso fundamental en su desarrollo, ya que les permite ganar mucha autonomía y refuerza su autoestima. Su preparación física será vital ya que implica el control de sus esfínteres.

Durante este mismo período los pequeños experimentan la fase del “No”, un momento en el que contestan negativamente a casi cualquier cosa. Durante este período afianzan su identidad: ante el desarrollo de la conciencia del yo y de la existencia de las demás personas, ellos reaccionan con obstinación y terquedad.

Todas estas fases son simbólicas e indican que el crecimiento del niño se está dando de forma saludable. Deja de ser bebé porque su desarrollo pone fin a una etapa, aunque para muchos padres y madres, por más pasen los años, sus hijos seguirán siendo, de alguna manera, sus “bebés”.

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