Los niños y bebés son mucho más sensibles al calor, pues su organismo tiene menos reservas de agua en vista de que su sistema regulador aún no ha madurado.

En ese sentido, su temperatura aumenta entre tres y cinco veces más rápido que la de un adulto, lo que quiere decir que ellos se sofocan más rápido y por ende pueden sentirse incómodos, lo que manifestarán a través del llanto y la desesperación, aunque nosotros aún no hayamos sentido un calor excesivo.

Por estas razones, es aconsejable buscar maneras de aliviar su incomodidad, sobre todo si estamos en casa y podemos controlar las condiciones en las que se encuentra, de forma que no llore tanto y duerma mejor.

Procurar un ambiente ventilado…

Procurar un ambiente ventilado, exposición a la luz natural en las horas menos calurosas, así como el uso de ropa fresca te ayudará mucho.

Ya sea que cuentes con aire acondicionado o con ventilador, es importante que tengas en cuenta algunas medidas por tratarse de niños pequeños:

  • El aire no debe dar directamente al niño.
  • Colocar el aire entre 21 y 24 grados por el día y los 19 a 21 grados por la noche.
  • Vigilar la humedad del ambiente para evitar la resequedad de las mucosas del bebé: algunos optan por usar humidificadores o por crear vapor en el ambiente para crear un ambiente húmedo.

Cuida la ropa a colocar…

Si hablamos de la ropita, conviene colocarle prendas de tejidos transpirables como el algodón o el lino, holgadas y de colores claros. Revisa si la temperatura en la noche hace necesario abrigarlo un poco más, pues en estas épocas de mucho calor, puede no ser necesario que se abrigue demasiado.

La ropa de cama como el colchón, el protector y las sábanas también deberán ser transpirables.

Al salir de casa…

Si sales de casa, procura que el bebé no esté en contacto directo con el sol y recuerda el uso del protector solar. El utilizar una tela ligera para el cochecito o la silla del auto también puede ayudar a evitar su transpiración. Si el bebé es un poco más grande, procura buscar juegos y actividades pausadas que no lo inciten a correr o al movimiento excesivo.

En todo caso, nuestro sentido común será clave para buscar las mejores opciones que mantengan al bebé cómodo y lo más relajado posible.

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