Bebé feliz

La felicidad de tu bebé se logra de forma sencilla: dándole todo el amor que sientes por él. Hacer esto es tan gratificante para el niño como para los padres pues refuerza sus conexiones y mejora su dinámica como familia.

Los niños viven cada momento con intensidad y más allá de lo material, sobre todas las cosas aprecian la cercanía de sus seres queridos y sus demostraciones de afecto. Cuando ves esa sonrisa en su rostro te tranquilizas y te llenas de amor, sintiendo que vas por buen camino, que lo estás cuidando bien.

Si aún te quedan dudas o quieres potenciar los momentos de felicidad de tu hijo te damos algunos datos interesantes para que sigas demostrando tu amor:

Eres su tranquilidad

El abrazo de mamá es la mejor solución para casi cualquier problema. Muchos estudios demuestran que el contacto directo piel con piel entre la madre y el hijo equilibra la temperatura corporal del bebé, sincroniza la frecuencia cardíaca y respiratoria, lo relaja y le ayuda a liberar endorfinas.

 Música para sentir y crecer

La música promueve el aprendizaje: sus tonos graves y agudos estimulan las conexiones neuronales del bebé. Los ruidos blancos recrean en muchos bebés los ruidos del cuerpo de sus mamás, con los que crecieron sus primeros nueve meses de vida intrauterina y les relaja.

El aroma de mamá

Muchos bebés se relajan cuando se coloca en la cunita una prenda de mamá. El olfato está ligado a la supervivencia y es el primer vínculo con la madre pues le reconoce por el olor antes de poder verla bien. El regazo materno es uno de los lugares más confortables para el pequeño.

Que venga la diversión

Dedica un rato a pasarlo bien con tu bebé a diario. Cosquillas, canciones, saltos, muecas  y caras graciosas; todo vale con tal de sacarles una sonrisa. Su felicidad al jugar se reflejará en cada movimiento de sus brazos y piernas, y además le ayudará a desarrollar su inteligencia y a relacionarse con el mundo.

Al aire libre

Muchos bebés, cuando están en casa, requieren más atención que en la calle. El aire en movimiento, los sonidos, los colores los distrae y tranquiliza. Estar fuera de casa alimentará su curiosidad.

El balanceo

Conecta con la seguridad y el equilibrio, en todos los sentidos. Trabajará sus conexiones neuronales más profundas y el desarrollo de su estabilidad y confianza. Cuanto más conocida es la situación o el ritmo más se relaja, más endorfinas libera, más se adapta al entorno.

 La voz de la emoción

La voz de mamá es el universo del bebé: con música, tonos altos y la intención y el deseo de compenetrarse con él, es la principal vía para su aprendizaje; y en cuanto el niño puede imitar estos sonidos intentará comunicarse con ella.  Cada vez que le hablamos, el bebé experimenta numerosas emociones que promueven su interés por aprender a comunicarse.

Observar al bebé y conocer lo que le gusta es una forma de acercarse a él. Su felicidad depende de lo que los padres y su familia le puedan enseñar. Lo importante es ayudarlos a desarrollar sus habilidades internas que son las que mantendrá toda la vida.

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